No nos dejes señor
no nos abandones
suplicaba desesperado
el violín llorando
por las paredes
no nos abandones
suplicaba desesperado
el violín llorando
por las paredes
de la iglesia
resonaba angustiado
mientras
mientras
inexorablemente
se cubria
sepultado
bajo la indiferente nieve
de los abanicos
lejos
el único
escuchando su lamento
era el bebé
conmovido
llorando en la quinta fila.
se cubria
sepultado
bajo la indiferente nieve
de los abanicos
lejos
el único
escuchando su lamento
era el bebé
conmovido
llorando en la quinta fila.
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