"Hoy me escapo de nuevo del trajín y las prisas de los recados y los recodos del mundo y de mi mísmo. Me voy al bosque a vaciarme de mis ansias de mis miedos y anhelos, de deseos corruptos y pesados pesares. Para que pueda nuevamente despojado y despejado con mirada cristalina volver a llenarme de tí".
Despertar
golpear el despertador
bostezando perezoso —5 minutos más—
¡abrir los ojos! ¡saltar de la cama! ¡vestirse corriendo! ¡salir volando! —sin desayunar—. Observar el brillo de las hojas escuchar el canto de las aves preguntarse si es fiesta —¿por qué todos los comercios están cerrados?—, llegar a la cita desorientado y confundido y mirar el reloj sólo para percatarse que ha llegado 2 horas antes.
Hay una lección para la que nada ni nadie puede prepararnos, y es el desapego.
¿Te acuerdas del día que nos conocimos? Eras una bolita desaliñada de pelos y llanto, patilargo y felpudo. Te pasaste el trayecto del autobús berreando desde el interior de la caja de cartón/transportín que improvisé para traerte conmigo. Yo tosía intentando disimular tus maullidos sin convencer a nadie, por poco nos echan a medio camino —no tenía idea que te podían denegar llevar mascotas en un transporte público.— De pequeño eras tan asustadizo que me acostumbré a llevarte a dormir a mi cama; apoyabas la cabecita sobre mi cuello y ahí te dormías con tu diminuta sinfonía motora retumbando en mi regazo. Estuviste con nosotros desde el primer mes que salimos del valle, dispuesto a adornar nuestra nueva vida en la
vieja casa de Cabanillas —la antigua casona estaba hasta arriba de salamanquesas, necesitábamos a alguien que las espantase, esa fue la principal razón de adoptarte pero nos has dado tanto amigo, muchísimo más que eso—.
Me enseñaste el valor de la compañía, la más simple y pura compañía, sin
adornos ni serpentinas. Sólo estar ahí y salvar de la soledad a quien
se siente abandonado. Sabes? La palabra compañero proviene del latín con-panarĭum; esto quiere decir, compartir la cesta del pan. El pan de cada día, las cosas cotidianas, y eso es exactamente lo que has hecho por mi. Hemos pasado por tantas cosas juntos compañero. Estuviste con nosotros cuando nos independizamos, con nosotros te quedaste cuando se vino a vivir Tatiana y me acompañaste durante el duelo de nuestra caótica ruptura. Ahí estabas el día que implosioné y fuiste mudo testigo y escolta de mi renacer. Te viniste a Buitrago cuando clausuramos la casa-cueva, vigilando celoso mi nueva habitación —ni un sólo día pudieron las perritas de mamá colarse, ahí estabas para proteger nuestro nuevo espacio.— Cuando volvimos a la cabrera hace unas semanas, ya traías aspecto preocupante. En un principio pensé que se debía al estrés de la mudanza y el haber estado los últimos meses encerrado —nunca te gustó la casa de Buitrago, pasabas el día metido en mi habitación.— Llevamos más de dos semanas luchando contra la cruel hemobartonelosis y lejos de aguantar veo como día a día nos gana más terreno, siento que estoy remando a contracorriente. De verdad que no me importaría seguir endeudándome, el problema es que esta enfermedad, tan implacable como las lluvias del litoral de Valparaíso, es un torrente que te está arrastrando cada día más.
Siempre has sido un quejica, te has pasado la vida siguiéndome a todos lados exigiendo atenciones. Ya ni siquiera eso me has dejado, hace semanas que te fuiste, ahora lo sé. No quería verlo, lo presentía pero no quería verlo. Ya sólo queda una carcasa de ojos vacíos, la sombra de lo que un día fue mi silencioso compañero de las horas muertas. No te mereces este sufrimiento colega, empapado en tu propia orina y demasiado débil como para mantenerte en pie. Vales mucho más que esto. No puedo retenerte, por mucho que intente forzarte a comer y llenarte de píldoras e inyecciones no puedo. Te has ganado a pulso la dignidad, no está en mi mano salvarte, tengo que ser fuerte y dejarte ir.
La veterinaria me permitió traerte a casa para pasar la última velada juntos, y aquí estamos, tú sobre mis piernas como tantas otras noches de reflexión, pero esta es una lección amarga, tan necesaria como agria. El desapego es la última enseñanza que me dejas amigo; me está costando tanto que se empapa tu pelaje con mis lágrimas mientras intento recomponerme y ordenar mis ideas en medio de la vorágine de recuerdos y emociones que me asaltan. Sé fuerte compañero, por la mañana se habrá acabado todo, pero no te habrás ido, no del todo, porque sé que te quedas conmigo.
El aprendíz de hechicero releyó incontables veces los manuscritos, poemas y enseñanzas de los ancestrales maestros; sopesando los peligros, memorizando las precauciones de su osada empresa -la muerte Mística- hasta hacerse un mantra, cumpliendo celosamente los preparativos con paciencia y solemnidad. Finalmente, el día de la ceremonia llegó.
Pronunció las palabras, nervioso saboreó un último suspiro y apuró el amargo sacramento. Desplomándose en un éxtasis eufórico dejó caer el cuenco contenedor de la alquímica poción que hacía sólo un instante abrazaba con sus sudorosas manos como sólo los náufragos saben aferrarse a una tabla en medio de la tormenta. Agotado por el ayuno, determinado a volver renacido de su odisea por los paraísos e inframundos, ardiendo entre las cenizas de su ego asesinado -que se disolvía a momentos como gotas en un océano de gozo,- cayó. Zambulléndose al inconsciente biográficas visiones estallaron a su alrededor, mil películas representando cada una de las bifurcadas decisiones que poco a poco le habían acercado hasta el clímax ritual. Entonces, implosión del humano cascarón; y de él, acudiendo a su encuentro una voz primigenia, tan armónica como extrañamente familiar surgió maternal desde lo más profundo de sí mismo.
- Al fin has llegado. Heme aquí.
*Enteógeno: Dícese de la sustancia cuya ingestión en
contextos religiosos, espirituales, chamánicos y/o ritualísticos evoca
la divinidad interior. Neologísmo que proviene de las raíces griegas
éntheos (ἔνθεος = dios dentro de mí); el estado de una persona cuando ha
sido inspirada y/o poseída por el dios que ha entrado en el cuerpo
-comparte raíz etimológica con entusiamo, que significa inspirado por
las/los musas/dioses- y el sufijo -gen de la raíz génos (γένος):
devenir, provocar, llegar a ser.
12 poetas, 3 minutos y el
público decide. Así arranca el Poetry Slam. El Poetry Slam o Slam
poético es un modalidad de poesía escenica reconvertida en un
torneo. Aunque similar a una batalla de gallos del rap, en el Slam
los poetas no se recitan cara a cara sino frente al público, quien
decidirá los poetas que pasarán a la siguiente ronda; eliminando a
quienes no hayan conseguido seducir con sus versos o bendiciendo y
cubriendo de aplausos a quien consideren digno. Las reglas son
simples: cada slammer dispone de 3 minutos por "round", se
reparten pizarras al azar entre el público que hará de implacable
jurado, la temática es libre, los poemas han de ser propios y no se
permiten más herramientas que la voz encendida y la interpretación
como armas a blandir.
Cartel publicitario del 2º Slam nacional de Jaén
La semilla del Slam germinó
en extrañas circunstancias. Eran los años 80 en la ciudad de
Chicago, en una humilde sala de jazz un poeta llamado Marc Smith
organizaba concursos y recitales de poesía intentando revitalizar el
formado de micro abierto -en el que cualquiera puede participar.- En
medio de un evento un músico lanzó su silla a un poeta que estaba
recitando. El poeta insultado; Jerome Salla, retó entonces a su
ofensor a un combate de boxeo poético de 10 rondas. Los dias
siguientes se acondicionó el local imitando un ring -chicas en
bikini anunciando las rondas incluídas- y el día del combate los
contendientes vistiendo de boxeadores se lanzaron sus mejores versos
intentando noquear a su rival. Salla finalmente recuperaría su honor
y Smith entusiasmado, cogió la idea y pulió el formato hasta dar
con la fórmula actual. El resto como se suele decir, es historia.
Tobias Kunze, Slammer Alemán. En el Poetry Slam, la interpretación es tan importante como el poema.
El Slam se lleva organizando en
España desde hace 6 años en todas las grandes capitales. En madrid invoca a poetas y simpatizantes
todos los primeros miercoles de cada mes en el bar "el Intruso".Os invito a asistir y probar
la experiencia, cada torneo es un espectáculo tan singular como
impredecible
Marçal Font Espí - Huir. Final del campeonato nacional de Slam, Jaén 2012.
Irene La Sen - Rencor. Final campeonato nacional de Slam, Jaén 2011.
Salva Soler - Cuernos. Ganador Poetry Slam Barcelona, Enero 2014.
*Todos los derechos pertenecen a sus respectivos propietarios, el autor sólo se ha limitado a hacer una labor divulgativa sin más pretensiones que compartir su pasión por la cultura.
Es curioso ver como todos tenemos nuestros rituales. Aquellas pequeñas
alegrias que nos enriquecen y nos dan la vida. Puede ser cualquier cosa
por insignificante que parezca desde pasear a diario con tu perro,
encerrarte a escuchar música o salir a correr, etc. El caso es que sea
un momento exclusivo para tí.
Deberiamos - en la medida de lo
posible - aprender a reservar un momento diario para desconectar del
ritmo de vida apresurado que llevamos siempre, y crear un espacio de tiempo dentro del tiempo para escucharse, relajase y estar con uno mismo.
"Cada maestrillo tiene su librillo." Para mi es sagrado acabar la jornada echando unos humos con algo de
música relajante (Brian Eno, Kitaro y Erik Satie son mi trifuerza
nocturna) luces ténues, aromatizar con un palo santo y o bien; charlar reflexionando sobre el día con
mi hermano, o echar una ojeada a una buena lectura. Hoy tocó lectura...
Despues de todo ¿Para que hemos venido al mundo si no es para disfrutar?
Puerta del sol
Frente a su ruidosa fuente que enmudece inclemente las súplicas de los olvidados indigentes.
Puerta del sol
Escaparates rebosantes de comida y los vagabundos peregrinando a sus puertas doradas.
Puerta del sol
Donde la mugre, el hedor y el juicio del pavimento me asfixian.
Puerta del sol
Donde me siento extraño, sobrecogido, desorientado por las sirenas y el trafico y los mariachis que me taladran el cráneo con precisión cirujana.
Puerta del sol
Donde los perros mendigos ponen a prueba su lealtad.
Puerta del sol
Indiferencia, materialismo, faraónicas pantallas de paradisiacas promesas caribeñas.
Puerta del sol
Y los maderos acosando, y los secreta amenazando e identificando a los valientes que un día dejaron su hogar por la promesa incierta de una hogaza de pan.
Puerta del sol
Apretando los puños, mordiendome el labio, sofocando el rugido porque yo también soy un puto sin papeles.
Puerta del sol
Donde me cago en tu globalización bananera Madrid, te bajas los pantalones con los guiris olvidándote de quienes un día bautizaste, eres una puta ingrata.
Puerta del sol
No me llegan las monedas, no me llega el alma para fragmentarla en tantos trozos que pueda compartir con todos un mísero alivio a sus pesares y mi corazón sufre.
Puerta del sol
Donde me siento tan solo, inmensamente solo ahogándome en medio del vórtice donde arremolinan y confluyen todos los mares de gente de España.