martes, 24 de marzo de 2015

Poetry Slam, el Grand Slam de la poesía


12 poetas, 3 minutos y el público decide. Así arranca el Poetry Slam. El Poetry Slam o Slam poético es un modalidad de poesía escenica reconvertida en un torneo. Aunque similar a una batalla de gallos del rap, en el Slam los poetas no se recitan cara a cara sino frente al público, quien decidirá los poetas que pasarán a la siguiente ronda; eliminando a quienes no hayan conseguido seducir con sus versos o bendiciendo y cubriendo de aplausos a quien consideren digno. Las reglas son simples: cada slammer dispone de 3 minutos por "round", se reparten pizarras al azar entre el público que hará de implacable jurado, la temática es libre, los poemas han de ser propios y no se permiten más herramientas que la voz encendida y la interpretación como armas a blandir.

Cartel publicitario del 2º Slam nacional de Jaén

La semilla del Slam germinó en extrañas circunstancias. Eran los años 80 en la ciudad de Chicago, en una humilde sala de jazz un poeta llamado Marc Smith organizaba concursos y recitales de poesía intentando revitalizar el formado de micro abierto -en el que cualquiera puede participar.- En medio de un evento un músico lanzó su silla a un poeta que estaba recitando. El poeta insultado; Jerome Salla, retó entonces a su ofensor a un combate de boxeo poético de 10 rondas. Los dias siguientes se acondicionó el local imitando un ring -chicas en bikini anunciando las rondas incluídas- y el día del combate los contendientes vistiendo de boxeadores se lanzaron sus mejores versos intentando noquear a su rival. Salla finalmente recuperaría su honor y Smith entusiasmado, cogió la idea y pulió el formato hasta dar con la fórmula actual. El resto como se suele decir, es historia.
Tobias Kunze, Slammer Alemán. 
En el Poetry Slam, la interpretación es tan importante como el poema.

El Slam se lleva organizando en España desde hace 6 años en todas las grandes capitales. En madrid invoca a poetas y simpatizantes todos los primeros miercoles de cada mes en el bar "el Intruso".Os invito a asistir y probar la experiencia, cada torneo es un espectáculo tan singular como impredecible

Marçal Font Espí - Huir. Final del campeonato nacional de Slam, Jaén 2012.


Irene La Sen - Rencor. Final campeonato nacional de Slam, Jaén 2011.

 
Salva Soler - Cuernos. Ganador Poetry Slam Barcelona, Enero 2014.



*Todos los derechos pertenecen a sus respectivos propietarios, el autor sólo se ha limitado a hacer una labor divulgativa sin más pretensiones que compartir su pasión por la cultura.

lunes, 9 de marzo de 2015

Pequeños placeres.



Es curioso ver como todos tenemos nuestros rituales. Aquellas pequeñas alegrias que nos enriquecen y nos dan la vida. Puede ser cualquier cosa por insignificante que parezca desde pasear a diario con tu perro, encerrarte a escuchar música o salir a correr, etc. El caso es que sea un momento exclusivo para tí.
Deberiamos - en la medida de lo posible - aprender a reservar un momento diario para desconectar del ritmo de vida apresurado que llevamos siempre, y crear un espacio de tiempo dentro del tiempo para escucharse, relajase y estar con uno mismo.

"Cada maestrillo tiene su librillo." Para mi es sagrado acabar la jornada echando unos humos con algo de música relajante (Brian Eno, Kitaro y Erik Satie son mi trifuerza nocturna) luces ténues, aromatizar con un palo santo y o bien; charlar reflexionando sobre el día con mi hermano, o echar una ojeada a una buena lectura. Hoy tocó lectura...

Despues de todo ¿Para que hemos venido al mundo si no es para disfrutar?

*bostezo* Buenas noches mundo.


viernes, 13 de febrero de 2015

Invierno en Sol



Puerta del sol
Frente a su ruidosa fuente que enmudece inclemente las súplicas de los olvidados indigentes.

Puerta del sol
Escaparates rebosantes de comida y los vagabundos peregrinando a sus puertas doradas.

Puerta del sol
Donde la mugre, el hedor y el juicio del pavimento me asfixian.

Puerta del sol
Donde me siento extraño, sobrecogido, desorientado por las sirenas y el trafico y los mariachis que me taladran el cráneo con precisión cirujana.

Puerta del sol
Donde los perros mendigos ponen a prueba su lealtad.

Puerta del sol
Indiferencia, materialismo, faraónicas pantallas de paradisiacas promesas caribeñas.

Puerta del sol
Y los maderos acosando, y los secreta amenazando e identificando a los valientes que un día dejaron su hogar por la promesa incierta de una hogaza de pan.

Puerta del sol
Apretando los puños, mordiendome el labio, sofocando el rugido porque yo también soy un puto sin papeles.

Puerta del sol
Donde me cago en tu globalización bananera Madrid, te bajas los pantalones con los guiris olvidándote de quienes un día bautizaste, eres una puta ingrata.

Puerta del sol
No me llegan las monedas, no me llega el alma para fragmentarla en tantos trozos que pueda compartir con todos un mísero alivio a sus pesares y mi corazón sufre.

Puerta del sol
Donde me siento tan solo, inmensamente solo ahogándome en medio del vórtice donde arremolinan y confluyen todos los mares de gente de España.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Lira al gato gordinflón


Un gato gordinflón
en mi casa hay siempre ronroneando
un vago regalón
apenas bostezando
tan sólo por su comida maullando.

Curioso sin embargo
amparado en la noche se transforma
elongando cuan largo
es en su grácil forma
acabando su letargo por norma.

¿Dónde irás presuroso?
fiel curiosa pantera en miniatura
brincando majestuoso
a cometer diabluras
admirable compañera criatura.

A cumplir tus oficios
vas presto, haya viento o haya llovido
macabros sacrificios
al dios mimos cumplido
mi felpudo un altar has convertido.

Bigotudo aguerrido
a la noche juraste ser su amante
escogiste bandido
nocturno caminante
de ratones volverte vigilante.

Quién te vio y quien te ve
tan esponjoso y por igual capaz
tierno y fiero a la vez
sigiloso rapaz
jamás te vencerá nadie en lo audaz.

Río con sus travesuras
con vuestros suaves mimos y miradas
silenciosas dulzuras
¡perfectos camaradas,
si sólo limpiaseis vuestras cagadas!

jueves, 4 de diciembre de 2014

29 y contando...




29 añitos, vaya... que rápido pasa el tiempo ¿a alguien más le ocurre? explican los neurocientíficos que esto pasa porque de niños la vida nos sorprendía mucho más y coleccionábamos más  instantes que a medida que vamos envejeciendo, éstos momentos son los que nos van creando un mapa audiovisual en nuestra memoria. Si dejas de sorprenderte, la vida poco a poco se te va escurriendo como arena entre los dedos, así de simple. Qué raros somos los seres humanos ¿no os parece? somos los únicos animales en el planeta con alta consciencia de sí mismos y sin embargo nos pasamos la vida intentando figurar cómo somos en lugar de simplemente serlo como hacen los animales. Qué grandes maestros los animales, ellos no son ni buenos ni malos, sólo son lo que han sido llamados a ser.

Si hoy os escribo es porque creo que debo daros las gracias, a todos y cada uno de vosotros. Que nadie se confunda, si estás leyendo esto significa que te considero un amigo, o al menos alguien con el potencial para llegar a ser uno, tener una persona así cerca es un privilegio en un mundo donde los cabrones hacen más ruido que los amables. Veréis, a pesar de que a simple vista procuro siempre ser amigable puedo llegar a ser muy hermético, tanto que cuido celosamente quien puede leerme o con quien decido compartirme - siento las contradicciones, supongo que cada uno tiene sus pequeñas manías ¿no? - de manera que no es casualidad que estés leyendo esto.

Empezaré por agradecerle a todo aquel que anteayer se tomó un momentito de su ajetreado día para acordarse de un servidor. Generalmente yo no recuerdo ni lo que comí el día anterior, soy un completo despistado, de forma que me honra tremendamente que con todas las preocupaciones que lleva una persona en su día a día, pueda permitirse olvidarse aunque sea sólo por un instante de sus prioridades y enviar desinteresados buenos deseos a alguien que lo mismo ni sabe cuando le volverá a ver. ¡Muchas gracias!

Hubo unos pocos altruistas que fueron un paso más, que desatendiendo sus quehaceres decidieron molestarse en venir y compartir un poco de su valioso tiempo conmigo. Qué bien más menospreciado el tiempo ¿no? en la sociedad de hoy podemos comprar de todo menos tiempo. Al contrario, solemos vender nuestro tiempo a cambio de dinero, muchas veces sin tener en cuenta si esa transacción vale siquiera la pena o no. El presente está lleno de posibilidades, por mucho que nos pasemos el día más preocupados por el ayer y el mañana, dejar de lado esos anhelos y deseos propios para ofrecerle tu tiempo, atención y presencia a alguien es el mejor obsequio que puedes hacer a cualquiera, os lo aseguro. Lo comprobaréis el día que volváis de un largo viaje con las manos vacías y os acojan y mimen como si fueseis el mismísimo hijo pródigo. Quizás por eso "presencia" y "presente" - que es un sinónimo de regalo - proceden de la misma raíz lingüística ¿cuanta riqueza alberga el español, no?

No puedo olvidarme de agradecer  también a los que despistados como yo se suelen olvidar de las fechas pero de vez en cuando aparecen como inesperadas cometas alegrándome los días con su compañía y la luz que de sí desprenden. El tiempo y la distancia pueden enfriar relaciones que creíamos serían eternas e inquebrantables. Lamentablemente la vida no espera a nadie; aunque no seamos conscientes de ello y nos la pasemos posponiendo planes, los años pasan inexorablemente - reza el dicho que la vida es lo que te ocurre mientras planeas como vivirla. - A veces, caminos que parecía irían paralelos por siempre en algún punto se bifurcan y acabas infinitamente lejos de donde una vez siquiera te imaginaste. Si podemos entender esto ¿cómo vamos a juzgar a nadie? Existen sin embargo raras excepciones; hay personas como gaviotas que amables acompañan nuestras velas escoltándonos por los océanos de la vida, desaparecen durante años siguiendo su propia ruta para aparecer un día de la nada como espectros de un ayer olvidado, verles tan reales, tan cambiados e idénticos por igual es un regalo de la vida. Esas personas son máquinas del tiempo hechas de carne y hueso, poseen el poder de enviarnos al pasado sólo con su mera presencia. Si tenéis algún amigo así no lo dejéis ir demasiado lejos, no sea que se le acabe la batería de su condensador de flujo y su paso por nuestra vida se quede en una simple anécdota que compartirle ya viejos a las confidentes palomas un día en el parque.

Hubo quienes entre abrazos y collejas me desearon que se cumpliesen todos mis deseos. Honestamente, no me siento merecedor de algo así; soy un desastre de persona, demasiado bien me va. Es más, a estas alturas aún se me cumplen deseos que había olvidado, deseos que ni siquiera me había atrevido a pedir e incluso algunos que hasta hace muy poco había decidido guardar hasta nuevo aviso en mi pequeño cajón de sueños ¿cómo se puede pedir más? Si estoy rodeado de buenas gentes, gozando de salud y de tiempo para disfrutarla. No quiero ser codicioso, dicen que no hay que ser feliz para agradecer, hay que agradecer para ser feliz.

Quisiera aclarar si os suenan soberbias estas sencillas palabras - que no son más que un desahogo - que la verdad no me considero ni mucho menos mejor que nadie, sólo soy un pobre tonto que a sus 29 años aún está aprendiendo a vivir. Si os comparto todo esto es porque creo que es lo único y lo mejor que puedo ofrecer a cambio todo el cariño que me regaláis. Cada uno de nosotros se ha moldeado y marcado por las personas que le han acompañado. Somos seres gregarios, es algo  de nuestra naturaleza. Nadie se cruza en nuestras vidas por casualidad por mucho que los escépticos y agnósticos quieran convencernos de ello. Tu proyectas algo al mundo, y el mundo te responde acorde a ello, esto es lo que se suele llamar la ley del karma. Habrá quienes te den mucho y quienes te quiten otro tanto, pero de todos modos nadie te quitará nunca más de lo que te ha dado, ya sea el pago en lecciones o risas. De forma que si hoy soy la persona que conocéis es porque en algún momento nos cruzamos y eso desvió ligeramente nuestros cursos en algún punto.

Al final del día sigo siendo aquel chico torpe, patoso y distraído que se quedaba maravillado dando formas a las nubes y mirando las moscas en clase, aquel que silencioso se lamía las heridas en soledad, escondiendo cicatrices bajo una amplia sonrisa porque no quería preocupar al resto - sigo trabajando en ello; hoy tengo excelentes amigos que saben calarme y me ofrecen siempre a tiempo generosamente sus collejas o abrazos según haga falta. Todos necesitamos ayuda para levantarnos de vez en cuando ¿no? - El que escogió ver la bondad en el mundo porque la maldad le parecía demasiado evidente y el que aún cree con firmeza que un mundo mejor es posible. En términos prácticos me confieso poco más que un gran admirador de la vida, me complace y llena de gozo deleitarme simplemente contemplando a la gente con sus pequeñas manías y virtudes, ver cómo la vida se abre paso a pesar de los obstáculos y cómo estos van formando un carácter y una personalidad. La humanidad y su potencial me fascinan por encima de todas las cosas. A veces por ello puedo pecar de parecer serio o callado cuando en realidad sólo estoy procurando capturar el momento y no estropear la escena que tengo delante con alguna metida de pata de las mías...

Éste soy yo a mis 29 años, con mis muchos defectos y mis pocas virtudes. Si se me considera o no una buena persona dependerá solamente de quien observe. Eso ya no es asunto mío, a mi sólo me corresponde intentar ser mejor que ayer.

Mil gracias y como dicen los sabios africanos ¡Ubuntu!

martes, 4 de noviembre de 2014

Catarsis Pluvial



Me gusta la nostalgia fiel consorte de la lluvia,
me resulta una dulce compañera.
Te armas invernal caballero para resistir la intemperie
y son tu abrigo y bufanda, lanza y escudo contra Bóreas el inclemente
quien sopla sin descanso a todo valiente
que se atreva dejar la manta y la tele.

Sales a la avenida, efímeros duendes de vaho emergen de tu boca
jugando etéreos en el aire evocando ideas, sólo para disolverse
acribillados bajo una tromba de balas que infatigable cae del cielo.
Pasan coches por la calle trazando lineas con sus faros
estallando en mil destellos de otoñal pirotecnia
y apetece pasear por la avenida jugando a buscar refugio,
sonrisas cálidas y una taza caliente por brasero
para fundirla abrazada entre los dedos.

Abriendo el paraguas empezás a andar intermitente,
clavándote como poste en cada escaparate que te cruza,
pues los escaparates se hicieron para días lluviosos,
es sólo que lo hemos olvidado;
las diminutas gotas que hacen piña como un sutil rebaño
deslizan por la cristalera en un éxodo de su vertical prisión
y tras ellas, tímidas luces de un teatro miniatura
iluminan los adornos que escogidos con esmero
se vuelven miel para las curiosas abejas, embelesadas acercándose a observar.
Adornos, que guardan el poder de arrastrarte a tu infancia,
cuando amotinado soltabas la mano de tus padres corriendo a
maravillarte ante el colorido espectáculo aspirando estupor.

Abrazando los cielos despides el guarda lluvia,
por un breve momento te olvidas de la compra, del trajín y las prisas,
del frenético ritmo de vida que adoptaste
el día que decidiste ya eras mayor.
Colándose por tu cuello una gota kamikaze intenta frenarte
y en su escalofriante suicidio asoman los recuerdos de tu primer hogar,
perdido lejos en la memoria de una mente ajetreada por el día a día:

¡Que acogedora era la casa! ¿os acordáis del crepitar de la leña?
sus aromas serpenteando desde la cocina
donde mamá probaba sin convencerse el caldo
que preparaba con más amor que ingredientes
y el abuelo roncando en el sofá frente a una televisión
que sin público ni vergüenza alarmaba cosas de grandes,
pues nosotros, los niños, estábamos demasiado liados,
seducidos mirando tras la ventana un mundo
que mudaba de piel a cada partícula que alimentaba la tierra
o pintando de alientos e índice paisajes fantásticos en el cristal.

Todo cobra renovado valor bajo la lluvia,
oculta una mística inherente a ella,
será quizá que el voluntario sacrificio de purificarse en su abrazo,
de luchar contra los elementos acabe por recordarnos cuan frágiles somos,
aportándonos gota a gota una pizca de humildad.

sábado, 23 de agosto de 2014

palabras olvidadas

Las palabras se acumulan polvorientas en un cajón olvidado de mi escritorio, esperando relucir en su mejor momento como collar de perlas heredado. Impacientes se cuelan en mi consciencia taladrándome el cráneo con sus etéreas voces -úsanos, danos vida- me piden mientras mi mente vaga intentando aferrarse a emociones que las hagan reflotar. Pero ¿qué siento? cómo lo siento? Si bajo este rostro aparentemente sereno irradian fuego devorador y tormentas tropicales, vorágine de memorias fragmentadas recoriendo pasajes de mi infancia, presente y futuro, entremezcladas con dudas, fantasías y un pizca de sensata locura para aguantar este caos con mucha menos elegancia de la que quisiera...

Lo único que está claro esque soy un completo desastre.